¿Un minuto puede cambiar tu vida?
¿Un minuto puede cambiar tu vida? ¿Cuánto tiempo tardas en guardar la taza que usaste en el café? Si dejamos los platos del desayuno, se juntan con los del almuerzo y luego con los de la cena. Y sí, ya sé lo que estás pensando: ¿qué tiene que ver una taza con mi vida? Mucho más de lo que parece. Siguiendo la conversación de la semana pasada, hoy quiero hablarte de acciones de un minuto . Esas pequeñas decisiones que parecen insignificantes, pero que, acumuladas, pueden cambiar —o complicar— una vida entera. Muchas veces actuamos sin pensar. No analizamos, reaccionamos. Y esas reacciones rápidas, sin pausa, terminan convirtiéndose en problemas grandes. No porque sean graves en sí mismas, sino porque nunca nos detuvimos un minuto a ordenar . Un minuto para guardar la taza. Un minuto para pensar antes de responder. Un minuto para no dejar la sueta tirada en el sillón… y también para no dejar una emoción tirada en el corazón. Procrastinamos nuestros pensamientos. Nos decimo...