Nuestro corazón es una casa: cómo sanar traumas, soltar el pasado y aprender a recibir ayuda
Awá proviene del idioma bribri, una lengua indígena viva de Costa Rica, perteneciente a la familia chibcha.
No es una palabra moderna ni creada para el bienestar.
Es una palabra ancestral, utilizada en contextos de relación, respeto y reconocimiento.
En este blog he elegido palabras de mi tierra porque así honro mis raíces y las comparto con el mundo.
Nombrar también es recordar de dónde venimos.
No sé si alguna vez te has sentido tan perdida dentro de tus propios pensamientos que, entre tanto ruido mental, de pronto aparece una voz clara.
Esa voz que no grita.
Que no exige.
Que simplemente está.
Tengo 44 años.
Soy oriunda de San José, Costa Rica.
Y durante gran parte de mi vida estuve perdida.
No digo que hoy esté completamente “resuelta” —creo honestamente que eso no sucede nunca al cien por ciento—, pero sí creo algo con firmeza:
podemos encontrar nuestra voz y aprender a ser fieles a ella.
Si me conoces, sabes que nunca he estado quieta.
Mi camino comenzó muy joven y fue, desde el inicio, caótico.
Viví en muchos lugares, con distintos tipos de personas.
Intenté encajar.
Intenté crear mi propio espacio.
Migré dejando mis raíces atrás, como un ancla que sostiene al barco incluso en medio de la tormenta.
Las tormentas quisieron perderme…
pero sigo aquí.
No tengo la verdad absoluta.
Mi camino ha sido acompañado por muchas voces, muchos rostros, recuerdos que permanecen.
Y gracias a todo eso, hoy tengo un norte.
Hace algún tiempo, en medio de la lucha entre el respeto a mi cuerpo y a mi mente, y la dismorfia que me habitaba, entré al gimnasio.
Y lo confieso: no fue por mí.
Fue por encajar.
Pero algo cambió.
Con cada dolor muscular, con cada libra perdida, empecé a enamorarme.
No del cuerpo perfecto, sino de la mujer quebrada que veía en el espejo y que aun así quería seguir.
Me rodeé de personas como yo, personas que habían sido víctimas de sí mismas por malas decisiones.
Y juntos, paso a paso, nos acompañamos a ser mejores versiones.
La ambición creció.
El deseo también.
Luego vino una intervención médica que me acercó a lo que anhelaba.
Pero entendí algo fundamental:
la cirugía era solo un medio, no el fin.
Ahí comenzó el verdadero proceso.
Comprendí que ya no bastaba con entrenar o “comer mejor”.
Necesitaba entender por qué.
¿Por qué mi cuerpo responde así?
¿Por qué mi mente reacciona de esta manera?
¿Qué impacto tiene mi entorno?
¿Mi edad influye?
Demasiadas preguntas…
y muy pocas respuestas claras.
De ahí nació Awá.
Sentí la necesidad de crear un método de acompañamiento para personas que, como yo, tienen preguntas y buscan comprenderse.
Empecé a estudiar:
alimentación, mindfulness, acompañamiento deportivo, terapia ocupacional.
No para imponer fórmulas, sino para aprender a observar procesos.
Y entonces lo entendí:
esa es mi voz.
Esa es mi identidad.
Hoy me presento así:
Un coach de procesos conscientes acompaña a personas y grupos en procesos de cambio y aprendizaje, poniendo el foco en la presencia, la observación y la toma de decisiones con mayor claridad.
No se trata de corregir ni de imponer soluciones.
No se trata de “arreglar” a nadie.
Se trata de ayudar a comprender el propio proceso:
los hábitos, la relación con el cuerpo, el movimiento, la alimentación y la vida cotidiana.
El acompañamiento se basa en:
escucha activa
preguntas conscientes
prácticas de atención plena
reflexión aplicada a la vida real
No se realizan diagnósticos.
No se ofrecen tratamientos clínicos.
No se prometen sanaciones.
El Método Awá es un método de acompañamiento y formación consciente desarrollado dentro de Casa Weste.
Integra:
mindfulness aplicado a la vida cotidiana
conciencia corporal y movimiento respetuoso
hábitos de alimentación funcional, no clínica
observación de los ritmos naturales y los procesos vivos
prácticas sencillas de presencia y gratitud consciente
Awá no propone fórmulas universales.
Cada proceso se adapta al ritmo, contexto y realidad de cada persona.
Awá es pausa.
Es escucha.
Es volver a la voz propia.
Y si hoy algo de esto resonó contigo,
quizá Awá también te esté llamando.
— Casa Weste 💚
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