Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2026

Nuestro corazón es una casa: cómo sanar traumas, soltar el pasado y aprender a recibir ayuda

Imagen
  🟢 Nuestro corazón es una casa: ¿qué encontrarías si hicieras limpieza profunda? Nuestro corazón es una casa. Y cada sentimiento es un objeto. Si hoy hiciéramos una limpieza profunda… ¿qué encontraríamos? Cartas viejas. Fotografías que aún duelen. Recibos emocionales que nunca terminamos de pagar. Una prenda que ya no nos queda, pero nos negamos a sacar porque “tal vez un día”. Existe un dicho que afirma: “Si el cuenco está lleno, no puede recibir agua nueva.” Y lo mismo ocurre con el corazón. Cuando lo sobrecargamos con pasado, no dejamos espacio para el presente. Mucho menos para el futuro. 🟢 El armario emocional y la dismorfia del alma Hace tres años, después de una gran decepción, inicié un proceso de pérdida de peso. Al principio no fue por amor propio. Fue por dolor. Quería no volver a sentirme insegura nunca más. Hoy sigo en el camino. Pero la herida… ¿sanó completamente? Cada domingo cuando mi dismorfia me ataca, entiendo que sigo limpiando. Que aún s...

Nuestro corazón es una casa: cómo sanar traumas, soltar el pasado y aprender a recibir ayuda

Imagen
  🟢 Nuestro corazón es una casa: ¿qué encontrarías si hicieras limpieza profunda? Nuestro corazón es una casa. Y cada sentimiento es un objeto. Si hoy hiciéramos una limpieza profunda… ¿qué encontraríamos? Cartas viejas. Fotografías que aún duelen. Recibos emocionales que nunca terminamos de pagar. Una prenda que ya no nos queda, pero nos negamos a sacar porque “tal vez un día”. Existe un dicho que afirma: “Si el cuenco está lleno, no puede recibir agua nueva.” Y lo mismo ocurre con el corazón. Cuando lo sobrecargamos con pasado, no dejamos espacio para el presente. Mucho menos para el futuro. 🟢 El armario emocional y la dismorfia del alma Hace tres años, después de una gran decepción, inicié un proceso de pérdida de peso. Al principio no fue por amor propio. Fue por dolor. Quería no volver a sentirme insegura nunca más. Hoy sigo en el camino. Pero la herida… ¿sanó completamente? Cada domingo cuando mi dismorfia me ataca, entiendo que sigo limpiando. Que aún s...

¿Un minuto puede cambiar tu vida?

Imagen
  ¿Un minuto puede cambiar tu vida? ¿Cuánto tiempo tardas en guardar la taza que usaste en el café? Si dejamos los platos del desayuno, se juntan con los del almuerzo y luego con los de la cena. Y sí, ya sé lo que estás pensando: ¿qué tiene que ver una taza con mi vida? Mucho más de lo que parece. Siguiendo la conversación de la semana pasada, hoy quiero hablarte de acciones de un minuto . Esas pequeñas decisiones que parecen insignificantes, pero que, acumuladas, pueden cambiar —o complicar— una vida entera. Muchas veces actuamos sin pensar. No analizamos, reaccionamos. Y esas reacciones rápidas, sin pausa, terminan convirtiéndose en problemas grandes. No porque sean graves en sí mismas, sino porque nunca nos detuvimos un minuto a ordenar . Un minuto para guardar la taza. Un minuto para pensar antes de responder. Un minuto para no dejar la sueta tirada en el sillón… y también para no dejar una emoción tirada en el corazón. Procrastinamos nuestros pensamientos. Nos decimo...

Bienvenidos a la Rioja

Imagen
  Un enero en el norte Ahora quiero contarles de La Rioja . Pero antes, tengo que volver nueve años atrás. Porque hay lugares a los que una no llega sola. Llega guiada por personas. A mi vida, hace casi una década, llegó alguien que se tomó el tiempo de conocerme de verdad , de creer en mí cuando yo aún no sabía hacerlo y de formarme con paciencia, respeto y visión. A veces me gusta pensar en él como el Yoda de mi vida —sabio, silencioso, firme—, porque su enseñanza nunca fue ruidosa, pero sí profunda. Él viene de La Rioja. Fue gerente de la empresa en la que trabajé durante muchos años. En las horas de almuerzo me hablaba de su hogar, de su tierra, de su gente. Pero no lo hacía como quien enumera datos: sus historias eran cuentos , relatos tan vivos que una podía cerrar los ojos y viajar. Puedo decirlo sin reservas: su amor —humano, honesto, exigente— hizo de mí la persona que hoy soy. Y su nombre merece ser dicho con gratitud: Juan Alberto . Don Juan, como le digo...

Entradas populares de este blog

Juntando monedas para un sueño

Mi boda en Andalucía