Madres de hijos Adultos
Bueno mi gente… hoy vamos a hacer un pequeño salto temporal, porque diciembre del 2025 ya me respira cerquita, y esta Navidad viene cargada de ilusiones tan grandes que no puedo esperar a contarlas.
Así que sí, haré una prolepsis —una adelantadita de esas que dejan el corazón tibio— para compartirles un pedacito de todo lo hermoso que se avecina.
Porque si algo deseo con mi blog, es que esta Navidad les llegue envuelta en sinceridad, luz y bendiciones. Que la pasen bonito, que celebren lo que han logrado, que agradezcan lo que sigue en camino… y que esta familia llamada Casa Weste los abrace aunque sea entre líneas.
Y seguro fui una chica buena, porque este diciembre me tiene un maratón precioso.
Mi hija mayor se gradúa.
Y no saben lo que significa eso para mí: verla brillar después de tantos años de esfuerzo, tropiezos y reconstrucción.
Ser mamá es también presenciar la caída… y celebrar cuando se levantan.
Por eso, tomaré un vuelo relámpago desde República Dominicana hacia Costa Rica para estar con ella en ese día tan grande.
Ese diploma es suyo… pero también es un pedacito de mi corazón cerrando un capítulo y empezando otro.
Y como si eso fuera poco, la estrellita de Belén cumple 2 años, esa pequeña que llegó como un bálsamo después de la partida de mi madre. Será una celebración llena de manteles largos, pastel, globos y abrazos que saben a hogar.
También veré a mi adolescente favorito de 94 años, que anda presumiendo porque la cigüeña planea visitarlo para hacerlo bisabuelo otra vez. Volveré a ver a mi Ferchis, cotorrear, reír… será un diciembre express pero lleno de todo lo que importa.
Pero Costa Rica será apenas la primera parada.
Como saben, mi esposo es de Córdoba, España. Y esta Navidad será especial: las primeras fiestas junto a su familia.
Celebrar el cumpleaños atrasado de Loli —mi suegra— me tiene ilusionada. Y muero por ver el famoso pueblo de las novias vestido de Navidad. Dicen que parece sacado de una película.
También celebraremos nuestro segundo aniversario con una sesión fotográfica en el Castillo de Almodóvar, donde estuvimos en nuestra luna de miel. Elegí un vestuario en rojo, negro y blanco; elegante, invernal… perfecto para esa locación que parece un cuento medieval.
Si Dios quiere, estarán nuestros padrinos, unos amigos y mi hijo Josh, que está deseando conocer el castillo.
Visitaremos mercadillos navideños en Madrid y Córdoba, esos que parecen sacados de Pinterest, con luces, villancicos, dulces típicos y adornos que huelen a invierno. Tengo en la lista probar cada dulce que pueda —y tomar fotos de cada esquina porque a mí la Navidad me vuelve artista—.
Este año recibiré el Año Nuevo al estilo andaluz, con sus tradiciones, su comida y esa alegría que ellos llevan en la sangre.
Sí, será mi primera Navidad lejos de mis hijos y nietos… y duele. Las parejas interculturales aprendemos a dividir el corazón entre dos geografías. No es como decir: “Navidad con los tuyos y Año Nuevo con los míos.”
Es más bien: “Hoy aquí, mañana quién sabe… y ojalá el bolsillo alcance.”
Pero Juanjo se lo merece. Y yo estoy feliz de conocer su forma de celebrar, su gente, sus costumbres. Es parte del amor: abrir espacio, viajar mundos, sumar tradiciones.
Después de año nuevo , comenzará la parte más emocionante del viaje: Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja… y la posibilidad de que Juanjo y Josh vean nieve por primera vez.
Nos alojaremos en un viñedo, visitaremos a un querido amigo y su familia, haremos una cata de vinos (como debe ser) y celebraremos Reyes Magos como nunca antes.
Este viaje lo planeamos desde hace casi un año, así que voy a tomar cada foto, cada video, cada detalle… y se los compartiré con toda mi ilusión.
Si Dios permite, serán días llenos de familia, reencuentros, tradiciones nuevas, paisajes que cortan el aliento y una alegría que quiero guardar para siempre.
Y también quiero compartirla con ustedes. Porque Casa Weste es eso: un rincón de historias, viajes, rituales y verdad.
Enciende una velita blanca.
Cierra los ojos y piensa en todo lo que lograste este año.
Coloca tu mano en el pecho y di:
“Lo que viene será aún mejor, porque camino con gratitud.”
Agradece en silencio por lo que esperas recibir.
Serán una bendecidas navidades un abrazo enorme por la espera de otro pedacito de la historia...
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