Los premios que otorgamos

Imagen
  🏆 Los premios que otorgamos Miércoles de conciencia — Reflexiones para sanar y entender Las personas —y aclaro, no solo las mujeres— sufren. Nos hemos vuelto una civilización descontrolada, empeñada en igualar el marcador sin darnos cuenta de que estamos perdiendo la belleza de la singularidad. La masculinidad y la feminidad ya no se complementan: compiten. Y en ese campo de batalla emocional, los buenos terminan heridos, y los vacíos, premiados. Los trofeos equivocados Antes de llegar hasta donde estoy, fui la causante de muchas de mis propias derrotas. ¿Por qué? Porque me pasé años entregando trofeos a quienes no los merecían. Me daba tanta vergüenza por mis malas decisiones, que justificaba las acciones de otros como si fueran víctimas del destino: “No es agresivo, tuvo una mala vida.” “No lo culpes, nunca ha sido valorado.” “No es descarado, solo es muy sincero.” Les di excusas, les di tiempo, y para colmo, les di amor fingido . Porque sí, hay mucho...

Los parasitos del alma


 

Las voces que nos apagan

Sí, hoy vamos a hablar de eso:
de los parásitos emocionales.
De esas personas o relaciones a las que nos aferramos por miedo,
porque en algún punto dejamos de escuchar a nuestro guerrero interno.

Y díganme, ¿cuántas veces nos hemos atado a alguien
solo porque nos convencieron de que sin ellos no podríamos sobrevivir?

“Sin mí no eres nada.”
“A mí me gustas más gordita.”
“¿Quién te va a querer con hijos?”
“Te cuido porque te amo.”

Frases que suenan a amor,
pero en realidad son jaulas disfrazadas de caricias.


El falso salvador

Mi siguiente fracaso tuvo ese rostro: el del salvador.
Pero el más falso que he conocido.
Porque no era él quien me salvaba —era yo quien lo mantenía a flote.

Viejo, descontrolado, inseguro.
Y lo peor: no era tonto.
Sabía exactamente cómo usar su encanto para manipularme.
Era un actor brillante en el papel de víctima.

Yo me aferré a esa balsa,
porque en aquel momento no escuchaba mi voz,
solo las de afuera.
Las que decían:
“Aguanta, él te necesita.”
“No lo dejes, va a cambiar.”
“Es mejor eso que estar sola.”

Mentira.
El miedo no es amor.
La culpa no es compromiso.
Y el sacrificio no siempre es noble.


Recordar quién eres

Un día, me miré al espejo y pensé:
¿Cómo puede dudar de sí misma alguien que ya nació ganando?

Porque sí:
de millones de posibilidades, fuimos la una.
La que llegó, la que venció, la que respiró por primera vez.
Somos ganadores desde la concepción.

Nos convertimos en madres, en padres, en sobrevivientes,
en constructores de vida y de historia.
Pero olvidamos eso cuando dejamos que otros definan nuestro valor.

Permitimos que personas sin carácter moral
nos pongan etiquetas.
Y lo más triste: muchas veces vienen de aquellos
a quienes les abrimos la puerta del alma.


Cortar la mala hierba

Pero llega un punto en que algo dentro se enciende.
Y entiendes que nadie tiene poder sobre ti si tú no lo permites.

Ese día corté con la mala hierba que absorbía mi luz.
Me arranqué las raíces viejas, dolió, sí…
pero al fin la tierra respiró.
Y en ese silencio, volví a escucharme.

Hoy sé que cuando sueltas lo que te drena,
tu alma empieza a brillar otra vez. ✨


💫 Ritual de liberación

1️⃣ Escribe en un papel los nombres o situaciones que sientes que te apagan.
2️⃣ Al lado, escribe una sola palabra que quieras recuperar: paz, libertad, confianza, risa…
3️⃣ Quema el papel o entiérralo en una maceta y di en voz alta:
“Hoy corto con lo que me roba la luz. Desde ahora, florezco.” 🌿


Cierre:
No hay exorcismo más poderoso que el amor propio.
Y no hay silencio más fuerte que el de una mujer que decidió escucharse. 💛

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nuestro corazón es una casa: cómo sanar traumas, soltar el pasado y aprender a recibir ayuda

UNO ENTRA , UNO SALE